2/8/20

Antivacunas

El movimiento antivacunas argentino -el visible- es de extrema derecha. Chinda Brandolino es el ejemplo por autonomasia: católica fanática, provida (de las que dicen que hay que parir sí o sí pero jamás se haría cargo de un "negrito villero"), Opus Dei, nefasta mujer. Resulta muy difícil ser antivacunas acá, porque no se trata de un movimiento pluralista, si no excluyente y fascistoide. Es un movimiento que desprecia los sectores populares. Lo terrible de esto es que al ser excluyente, hay cantidad de gente antivacunas que está silenciada, con lo cual es fácil concluir que este movimiento, lejos de ser humanista, se hace funcional al relato oficial.

Es extremadamente necesario y URGENTE que los antivacunas y anticuarentenas de ideología plural SE VISIBILICEN YA, y salgamos a la calle, porque el desastre es global.

A mí esto me preocupa mucho, porque no tengo registros de que haya sucedido alguna vez algo parecido. La disolución del binomio está claramente en beneficio de la derecha más rancia, que por supuesto incluye a la falsa izquierda que nos gobierna.

Sí, estamos ante una catástrofe integral de la especie.

Los debates están de capa caída, pues los dos bandos se han reducido a los provacunas que se aplauden entre sí y humillan a todo aquel que no esté de acuerdo (porque no estarían obedeciendo al líder); y a los antivacunas que incluyen en su discurso al Dios vaticanista y la condena al aborto, humillando a todo aquel que que no esté de acuerdo.

Muerto el debate, se acabó la libertad.

Y no es el virus lo que me preocupa, si no la factura que nos está pasando, más allá de sí mismo.

Tiene que haber una tercera opción. Está a punto de expresarse, no le doy más de dos meses para que surja.

Entremedias, se difunden todo tipo de disparates y desinformadores haciendo apología del antisemitismo y echándole la culpa de todo al comunismo -donde comunismo, socialismo y anarquismo vienen a ser la misma cosa, es decir 0 teoría política-; y nuevos chamanes adalides de la ascensión planetaria. Todos ellos muy bien comidos, eso sí. Y es curioso, porque yo conozco gente anónima que distribuye alimentos y medicación imprescindible entre los sectores silenciados por ambos bandos, y que sin embargo no presume de su cristiandad: simplemente actúa.

La verdadera revolución, por tanto, parece estar haciéndose por whatsapp.

Por eso creo que, efectivamente, es una plandemia. Debieron planearla muy bien para que llegáramos al extremo de distanciarnos entre nosotros, incluso entre los más queridos. La mejor manera de debilitar a un ser humano es aislándolo de otros seres humanos.

El tsunami estaba llegando desde hacía mucho tiempo, pero hicimos como que no lo veíamos venir.


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